julio 13, 2010

Artejo

Por Óscar Garduño Nájera 

1 
“Lo primero que recuerdo de ella son sus pies y el momento en que quise besarlos y me detuvo, ¿me entiendes?”, el borracho reguiletea la cabeza y señala la caguama vacía. 

2 
Justo ahora que no llega pienso que se demora porque sus pies son lentos, muy lentos, o porque son precisamente ellos los que se niegan a verme, de tal suerte que se resisten a nuestro encuentro. 

Viernes antes de las diez con una noche que avanza sobre mil miradas, mientras abordo el metro, el microbús y una canción pasada de moda; no dejo de fijarme en los pies femeninos: ¿cómo consiguen meterlos dentro de esas estrechas zapatillas?, ¿cómo consiguen pintarse las uñas? Toco el timbre, esquivo a un señor con cara de velorio, bajo. Camino y los rostros de personas se multiplican. Voy a nuestro encuentro, a nuestra cita. Sí, vas a llegar con ese pantalón negro ajustado, blusa del mismo color y esas hermosas zapatillas: uno a uno tus deditos se asomarán al frente y me han de confirmar que les gusta cuando entran a mi boca, cuando se cuelgan de mis labios y mi lengua los acaricia. Pero eso será hasta que llegues y entre los dos decidamos ir al hotel de paso más cercano, quizás el que está a unas cuantas calles, ese que tiene luces grandes parpadeantes (¿recuerdas que le faltan dos letras?). 

3 
Tardas unos minutos en llegar y estoy en la misma esquina de siempre, cerca de donde las prostitutas ofrecen sus servicios. Muerdo mis uñas y por momentos sigo durante algunos segundos a las prostitutas que llevan esas zapatillas con tacones enormes: me gusta ver cómo se flexionan los talones hasta conformar ligeras arruguitas; cómo alzan los tobillos mientras la pierna flota por un instante para luego descender; cómo asoman los dedos casi sacándole la lengua al suelo, como si se burlaran de él, apretujados dentro de piel o plástico, como si también quisieran saludar al que viene de frente. 

Nada. 
Esta noche no queda nada. 

Tenía los talones rasposos y la planta suave, como si previamente hubieran embarrado talco para bebé. Si pasaba rozando mis dedos soltaba una risita y se movía, contoneándose arriba de la cama. 

Y es verdad: sin importar el tamaño, los pies de todas las mujeres son iguales. Cuando cualquier hombre los abraza con las manos la sensación es increíble, tal vez porque están hechos de otra piel. 

5 
Miro el reloj. 

Estoy frente a un puesto de tacos lleno de señores gordos y ebrios que beben caguamas. La noche se adelanta y abre las fauces de un animal aún desconocido. 

Antes que todo, antes de quitarnos la ropa y aventarla al suelo, antes de los besos y las caricias, lo primero que hacíamos era lo siguiente: ella se tendía en la cama luego de quitarse las zapatillas; yo me hincaba al frente y acariciaba sus pies, primero lentamente, disfrutando cada centímetro, enredando los dedos de mis manos en sus dedos, luego de manera rápida, como si aplicara una pomada contra dolores musculares. Y lo cierto es que en ese momento los dos comenzábamos a excitarnos: el ritmo de mis manos danzantes en sus pies marcaban el ritmo de nuestras respiraciones agitadas. “Más despacio, despacio, por favor”. 

6 
No importa cuánto tardes en llegar, ya que regularmente lo haces y siempre pones de pretexto cualquier tontería. Lo único que quiero, en estos momentos, es: 

Beber mis reflejos en tu mirada. 
Quemar mis labios en los tuyos. 
Chupar tus pies, morderlos suavemente, mientras la punta de cada uno alcanza a rozar mi paladar hasta hacer contacto con mis fibras nerviosas. 

También quiero llorar. Cuando pasan los minutos, cuando veo que no llegas, me da por hacerlo: hundo el rostro entre mis manos y lloro en silencio, apenado, mientras aprieto mis labios hasta causarme daño. 

Pero también espero. 

Un microbús se detiene frente al puesto de tacos, abre sus puertas y casi juro que eres tú la que desciende. No: es una señora con un ridículo vestido más amarillo que el sol. Lleva puestas unas zapatillas moradas de plástico y únicamente se me ocurre pensar en sus pies: ¿cómo es posible que vivan ahí dentro?, ¿y si en realidad la mitad de la población mundial no tuviera pies?, a fin de cuentas, ¿cómo nos daríamos cuenta si siempre se ocultan dentro de los zapatos?, ¿obligando a todos a usar huaraches? 

El olor del puesto de tacos distrae mis pensamientos. 

Un día en tu voz apareció una palabra: parafilia. Y aun cuando te esmeraste en explicarme su significado y la relación que tenía con nosotros, la verdad es que no entendí. Esa ocasión me quedé dormido sobre tus pies y la sensación fue que ellos respiraron de mi aliento. 

¿Recuerdas? 

Vas a llegar con toda la calma del mundo y me vas a decir: “¿cómo es posible que estés tan desesperado?, ¿cómo es posible que no tengas un poco de paciencia?” Cierto: con las mujeres uno siempre debe de tenerla. Ya sabes que todo lo somatizo y unos cuantos minutos de más, miento, quizás unas cuantas horas de más, bastan para que empiece a vomitar. Vas a venir hermosa, lo sé. Cuando te abrace, en tu cuello oleré ese perfume que tanto se empeña en acariciar las almohadas de nuestra habitación en ese hotel chimuelo. 

“Aquí, frente a mí. Enciende la luz, por favor: déjame acariciar tus pies, has de venir cansada”… era la clave para excitarnos. 

8 
En pocas ocasiones hemos hecho el amor. Nos preocupan más tus pies: cuidar de ellos, mimarlos, encajarles los dientes, meterlos dentro de mi boca hasta que la saliva resbale por el empeine, por el rasponcito talón, por las uñas pintadas de rojo. Como a las seis de la mañana tendrás que irte a tu casa. Quizás me volveré a quedar dormido (¡prometo no hacerlo!) y me tendrás que despertar. 

Un consejo: cuida mucho tus pies para que sepan siempre por donde andas. 

Al pasar una de tus manos por mi espalda me resucitarás de una perecedera felicidad, como si también me resucitaras de todas las muertes, y como si a partir de ese momento, al cerrar la puerta de la habitación y reírnos del H_T_L parpadeante, me enterrarás para siempre echándome montoncitos de tierra con tus pies, jalándome hasta la fosa; desde abajo, lo último que alcanzaré a ver es la planta de tus pies, cuarteada como un cielo nublado. 

9 
Son diez y media de la noche y la policía ha cargado con algunos borrachos. 

Alcanzo a escuchar un taconeo a lo lejos, un ritmo que a fuerza de escucharlo me es ya familiar. Cierro los ojos. Calculo el tiempo para que, al abrirlos, estés frente a mí. Los abro. Aparece la señora del ridículo vestido amarillo con unas bolsas del supermercado colgando de sus regordetes brazos. Me pregunta por un sitio de taxis. Señalo el lugar. Tú no apareces. 

En cuanto la señora se aleja, vomito. La sensación es de un animal enorme que se mueve dentro de mí, sale, escapa, regresa; vuelve a nacer otro, y otro más. 

“Todo lo somatizas”, dirás en cuanto llegues. 
La ciudad ahora me es ajena: no quiero saber un carajo de ella. 

10 
Te voy a contar algo: ¿recuerdas que en una ocasión metimos un condón a uno de los dedos de mi pie, el más gordito, y que intentaste masturbarte?, al final los dos nos quedamos tendidos en la cama muertos de risa, pues por más empeño que pusimos el maldito dedo se echó para atrás, emprendía la huída, hasta que el condón se partió a la mitad.

Respiro. Cierro los ojos y los vuelvo a abrir.

En cuanto llegues te dará risa que con el vomito manché mis zapatos, y que de no ser por éstos, si acaso hubiera llevado huaraches, mis pies habrían quedado hechos un asco.

11
Uno de los borrachos se acerca hasta mí con una caguma abierta entre las manos. Me invita, la rechazo y le digo que espero a mi novia. “¿Es ella?”, pregunta y veo que señala a una de las tantas prostitutas. Me río, por fin me río y el animal desconocido parece alejarse.

Nada quedará sino la mancha de tus pies sobre la sábana arrugada. O las pisadas sobre la alfombra. O en el baño. Entonces tus pies vendrán a ser restos dentro de una habitación cualquiera; mañana otros pasaran sobre ellos y sobre éstos pasaran cientos. No lo olvides.

El borracho hace un gesto de disgusto, mira una de sus botas y se percata que él también se manchó de vomito. Dice: “¡mierda!” Bebo de la caguama y en cuanto doy el primer trago siento que me traspasa la garganta con alfileres. Él se ríe. Por un segundo somos un par de payasos y las prostitutas voltean a vernos. El borracho tartamudea, moja sus labios, y me pregunta a qué hora quedé de ver a mi novia. Tiemblan mis labios y vuelvo a pensar en tus pies: “lo primero que recuerdo de ella son sus pies y el momento en que quise besarlos y me detuvo. ¿me entiendes?”, el borracho reguiletea la cabeza y señala la caguama vacía. Es tarde.

Nota: con este cuento arranca un nuevo proyecto titulado: Anatomía del Desaliento, el cual se irá desarrollando en Mundana. 

El camino del suplicio

Por Redacción Mundana

Las siglas BDSM tienen varios significados: BD (Bondage), B&D (Bondage y Disciplina), D/S (Dominación y Sumisión) y SM (Sadomasoquismo), y definen una relación estructurada a menudo en torno al contexto del uso del poder, que cuando se da entre dos personas, determina la existencia de un papel de “amo” y otro de “esclavo”. Hay que destacar que esto se produce de forma consensuada; aunque muchas prácticas se considerarían en contextos distintos como desagradables (dolor, servidumbre y juegos de poder), una de las máximas en el BDSM es SSC; “Seguro, Sano, Consensuado”. Buena parte de la relación consiste en un juego de poder y dominio en el que una persona ofrece su autonomía personal a la otra; se determinan previamente los límites, y palabras o gestos clave para detener la escena en caso de que alguien no desee continuar. Es bastante común que se firme un “contrato” en el que se dejan claros los límites, y que sirve a la vez como parte del “fetichismo” en torno al BDSM, puesto que se trata de un contrato de servidumbre.

El mundo del BDSM puede ser muy absorbente y para algunas personas representa un giro muy fuerte en sus vidas. Uno de los factores más importantes es la escasa aceptación social y el alejamiento cultural que implica de esta práctica, al que se añade cierto carácter adictivo debido a la fuerza de la experiencia.

La figura del dominante 
Esta figura es la que controla a la persona sumisa; es lógico que se cuestionen las motivaciones para representar este papel, ya que se basa en el ejercicio del poder y actos que infligen dolor. Se trata de una posición peligrosa, puesto que si el dominante no sabe controlarse puede desquitarse de sus frustraciones con el sumiso, por eso es necesario enfatizar lo más posible la diferencia en el role playing del “amo” (que debe llevar a cabo una labor compleja) y la personalidad de un sádico.

El amo debe cuidar al sumiso y comunicarse con él, ya que cuando el sumiso se entrega a sus deseos, le ofrece el mayor regalo que puede dar: su voluntad. Un regalo muy bello que el amo debe saber apreciar y compartir, tratando a la persona que se la ha entregado como ella desea ser tratada. El objetivo del juego no es que la obediencia surja del temor al castigo, sino que lo haga a partir del deseo de complacer al dominante, y de una confianza suficiente como para entregar a ciegas su voluntad; del mismo modo que el sumiso ha de llevar a cabo una entrega física y psicológica por placer y no un proceso de autodestrucción.

La figura del sumiso
La persona que actúa como sumisa entrega gradualmente su voluntad a la de su amo; para ello debe de establecerse comunicación y confianza, necesarios para aproximarse a la entrega total a través de la cual puede funcionar la relación BDSM. Es decir, que mientras que el amo puede entregar cosas al sumiso, el sumiso se entrega al amo. No debe esperar recompensas, aunque vaya a obtenerlas; su determinación tiene que surgir de esta entrega, aunque la gratificación bien administrada por parte del amo sea un ingrediente esencial a la hora de que el sumiso pueda seguir superando sus límites para entregarse por completo.

Al igual que la figura del amo, la del sumiso puede ser peligrosa por la naturaleza psicológica de la propia experiencia; si el sumiso tiene impulsos autodestructivos o si utiliza la experiencia para despersonalizarse, se considera que la persona no es apta para jugar el papel de sumiso puesto que busca “dominar desde abajo” la situación y usar la experiencia para su autodestrucción.

Hormonas y BDSM
La gente que no pertenece al mundo de BDSM se hace frecuentemente la siguiente pregunta: ¿Que hay de placentero en el dolor?. La respuesta es simple: no hay nada de “placentero” en el dolor. Pero cuando se aplica con cuidado y sabiduría, impulsos tales como dolor, stress, miedo y humillación, siempre dentro del contexto adecuado, pueden crear una reacción en cadena o bien, una aceleración hormonal. Dicha aceleración, descrita frecuentemente bien en el ámbito de la dominación, bien en el de la sumisión, juega un papel muy importante en el intercambio consensuado de poder erótico y aunque no es la explicación ulterior del comportamiento denominado “intercambio de poder erótico”, es, ciertamente, una explicación adecuada.

El dolor (este término puede incluir también las nociones de stress, humillación, y sensaciones similares) tiene diferentes manifestaciones y morfologías y de hecho, es un término que engloba distintas reacciones cerebrales. El mensaje principal que el dolor transmite al cerebro es el siguiente: “Hay un impulso nuevo. Retenlo, despreocúpate de otras cosas, este mensaje tiene prioridad”. Estudios recientes realizados por psicólogos y microbiólogos, han revelado que el dolor no es simplemente una reacción física, sino también psicológica. Y una prueba de ello es que las reacciones de dolor están influenciadas por factores psicológicos. El stress, por ejemplo, puede bloquear la percepción de dolor, mientras que el miedo o la ansiedad pueden incrementar dicha percepción. La explicación del uso del término “percepción” reside en que el dolor no es una señal automática, sino que es una señal que el cerebro interpreta antes de que se produzca. El área cerebral conocida como “tálamo” es el punto de partida de la señal de “dolor”, es decir, “la puerta del dolor” y es también en dicha “puerta” donde se interpreta. De hecho, si dirigimos impulsos microeléctricos hacia esta “puerta”, el dolor puede disminuir e incluso, cesar. En otras palabras: se apaga el enchufe y el paciente no siente dolor.

La aceleración que produce un impulso de dolor se traduce en la producción de adrenalina. La adrenalina es una sustancia creada por el propio organismo que, ante todo, creará un estado de alerta o vigilancia extrema. La adrenalina se produce cuando el cuerpo o la mente experimenta sensaciones tales como stress, dolor, peligro o incertidumbre. Los deportistas son verdaderos “adictos” a la adrenalina, y por esta razón, conforman un grupo importante dentro del mundo del intercambio de poder erótico. Lo que se describe tradicionalmente como adrenalina son, de hecho, dos hormonas, la adrenalina (epinefrina) y la noradrenalina (norepinefrina). Ambas se producen en la parte inferior del cerebro humano: la médula, también llamada glándula adrenal. Ambas son secretadas por terminaciones nerviosas y funcionan como neurotransmisores, que facilitan una transmisión mas veloz de señales tanto desde el cerebro como hacia el cerebro. Ambas hormonas son complementarias, aunque parece ser que la adrenalina se concentra principalmente en la actividad cerebral y coronaria, así como en la activación del metabolismo, mientras que la noradrenalina tiene principalmente una función vasoconstrictora, es decir, infligir movimiento venoso, y como  consecuencia, también produce una elevación de la presión arterial.

Las dos hormonas de adrenalina son la respuesta que, inmediatamente, da nuestro cuerpo. Incluso antes de que el cerebro haya analizado las señales que indican una diferencia respecto al nivel normal de actividad física, se soltará adrenalina. Las señales pueden ser posteriormente analizadas como: peligro, stress, dolor u otra señal de alarma e incluso antes de que el cerebro haga un segundo análisis, la adrenalina comenzará a preparar el cuerpo para una respuesta física. La salida de adrenalina hará que el sistema sensorial (ojos, oídos, terminaciones nerviosas etc.) entre en estado de alerta. También comenzará a acelerarse el metabolismo con el fin de filtrar rápidamente azúcar que servirá, posteriormente, como energía muscular. Asimismo, se incrementará el ritmo cardiaco y la actividad vascular, con el fin de permitir un transporte energético más rápido hacia los músculos. Finalmente, la salida de adrenalina, dará impulsos al tálamo ( “la puerta del dolor”), por lo tanto, la salida de adrenalina funciona como “asesina” del dolor. Si el cerebro analiza las señales como una falsa alarma, la producción de adrenalina se parará y el cuerpo volverá a su funcionamiento normal. La adrenalina es adictiva, aunque no hasta el extremo de resultar peligrosa. Es bien sabido que los deportistas de élite, los altos directivos y la gente que vive al “límite” desarrollan una ligera adicción a la adrenalina o a las endorfinas. Esto también le ocurre a la gente que se encuentra dentro del mundo del intercambio de poder erótico. Además de las sensaciones descritas anteriormente, la producción de adrenalina puede estar desencadenada por la excitación sexual.

Las distintas sensaciones
Aquí es importante explicar las dos formas distintas en las que la gente puede experimentar el intercambio de poder erótico: para algunas personas, es una forma momentánea de disfrute, para otras, por el contrario, es una forma de vida. El primer grupo estará interesado en experiencias no duraderas, que no llevan asociada una pauta regular de conducta. Acudirán a fiestas, buscarán contactos ocasionales, ya que su interés radica en la elevación de adrenalina. En este sentido, este grupo difiere de los que consideran el intercambio de poder erótico como una forma de vida y lo incluyen como parte de su personalidad. Esto les hará buscar un hueco importante en su vida para el desarrollo del intercambio de poder erótico.

Y así como no existen el bien y el mal, de la misma forma ningún grupo es mejor que otro y no deben compararse. Ambos puntos de vista son válidos, lo único que difiere es la perspectiva, de la misma forma que existe una diferencia abismal entre sentir, accidentalmente, la necesidad de conducir a gran velocidad y ganarse la vida como piloto de Fórmula1.

Endorfinas
Las endorfinas pueden ser, al menos hasta cierto punto, una de las cuestiones más controvertidas para la gente que vive el intercambio de poder erótico. Aunque es muy pronto para cualquier conclusión científica, se está empezando a probar que las endorfinas juegan un papel importante en las “escenas” de intercambio de poder erótico. Aunque las endorfinas son relativamente nuevas para los médicos, y más para los psicólogos y psiquiatras, se ha constatado su importante papel en las reacciones psíquicas y psicológicas.

Las endorfinas siempre han existido en el cuerpo humano. No son una única sustancia química, sino un grupo de sustancias que tienen bien las mismas propiedades, o bien propiedades relacionadas. Fueron descubiertas a mediados de los años setenta. Este grupo de péptidos, que están compuestos de aminoácidos, han arrojado alguna luz sobre la coordinación de sistemas dentro del cuerpo humano. Pero su importancia puede residir en que son el mecanismo de unión del sistema inmunológico y endocrino, convirtiendo así a la mente en un sistema único (psicológico, inmunológico y endocrino). Las endorfinas son un grupo complejo de hormonas secretadas por la glándula pituitaria (localizada en la base del cerebro).

Las endorfinas parecen explicar una serie de fenómenos, incluyendo el que los pacientes hospitalarios y los deportistas sean capaces de apartar de su mente la sensación de dolor únicamente con su poder mental. Se descubierto desde entonces que el cerebro produce “cocktails” de endorfinas basados en diferentes impulsos. Estos impulsos pueden ser externos (tal como un impulso de dolor) o pueden ser creados por el propio cerebro. Aunque no ha sido estudiado aún con profundidad, en un intercambio de poder erótico es muy probable que tanto los impulsos físicos como mentales jueguen un papel en la producción y secreción de endorfinas por el cerebro.

Esta teoría explicaría al menos de forma científica la importancia de las fantasías, fetiches y símbolos en el mundo del intercambio de poder erótico así como la evidente interacción entre las fantasías y la vida real. Otro efecto, aún sin analizar, es la influencia de la adrenalina en la producción de endorfinas. Ya que las endorfinas parecen ser compuestos químicos, otros impulsos tales como la fantasía, el simbolismo, el olor (como el del cuero o el látex, por ejemplo), los fetiches, e impulsos mentales tales como el dolor y la humillación pueden estar interrelacionados o conectados directamente con el efecto de las endorfinas.

julio 12, 2010

Ilustraciones por: H.R. Giger


El nombre de H.R. Giger es sinónimo de 30 años de Arte Fantástico. El artista nació en 1940 en Chur (Suiza). En 1962 se trasladó a Zurich, donde estudió arquitectura y diseño industrial.

Elogiado como pintor por sus surrealistas paisajes oníricos y por su original estilo biomecanico, Giger obtuvo fama mundial con sus creaciones para Alien, el film de Ridley Scott.

En 1980, su diseño de la criatura que da titulo a esta pelicula y del entorno extraterrestre le valió el Oscar a los mejores efectos especiales. 

Giger ha colaborado también en en otras producciones para el cine, como Poltergeist II, Alien 3 y Species, para la que diseño una mortífera, pero bellísima extraterrestre y un ferrocarril fantástico de pesadilla. Las cubiertas de discos diseñadas por Giger para Koo Koo, de Debbie Harry y para Brain Salad Surgery, de Emerson, Lake and Palmer, fueron elegidas entre las cien mejores de la historia del disco en la encuesta realizada entre periodistas de música por la revista Rolling Stone

Desde niño ama los lugares oscuros y tan pronto como pudo comenzó a vestirse de negro, en su casa el lugar mas oscuro era bajo una mesa que estaba en un cuarto sin ventanas, que el utilizaba como sala de juegos.

Sus primeros juguetes fuero un tren, osos, marionetas y también armas hechas por el mismo, arcos y flechas, dagas y otros objetos que atraían su atención.

De niño era terriblemente tímido: "En el jardín de infancia católico donde siempre había que rezar cuando nos portábamos mal nos ponían delante de un cristo ensangrentado y nos recordaban que éramos los culpables de su dolor..." relata Giger de su infancia.

En 1956 su lugar favorito, que se convertiría en su taller, que era bautizado por el como el cuarto oscuro. 
En 1964 asiste al segundo año de la escuela de artes y oficios, surgen los dibujos en tinta china, los llamados niños atómicos.

Sus primeras publicaciones fueron en 1965, revistas clandestinas como Clou y Agitation

En 1973 realiza la portada de disco de Emerson Lake and Palmer. En 1980/81 conoce a Debbie Harry, Blondie. Ella le propone realizar la portada de su disco, Entonces H.R.G decide convertirla en una reina punk. "En la portada del disco esta la cara de Debbie atravesada por unas agujas de acupuntura ,que simbolizaban la electricidad y el poder proveniente del aire. Dice H.R.G que después comprendió lo que simbolizaban la del los ojos, el fuego, le de la nariz el aire, la de la boca el agua, la del cuello la tierra, y la quinta que solo se ve en el video es el espíritu. Había trabajado surrealismo sin darme cuenta". 

En 1977 recibe el encargo de crear un monstruo para la película de ciencia ficción Alien, el octavo pasajero de Dan O'banon trabajos preliminares con los que O'banon tratara de interesar a los productores de una sociedad cinematográfica para una producción de 9 millones de dólares. En 1978 conoce a Mia Bonzanigo quien será su futura esposa. La Twentieth Century Fox esta dispuesta a financiar la película ,muestran algunos trabajos preliminares al director Scott y a unos productores y se convencen de que H.R.G es la persona correcta para el proyecto. El 14 de abril de 1980 le otorgan un oscar.

Tomado de: HR GIGER ARh.

julio 05, 2010

El Cristo de los marineros

Por Óscar Garduño Nájera

1
Frente a Ella la soledad, las llaves bien abiertas y el gas que parece ahogarla dentro de la humilde vivienda. Observa sobre la mesa al Cristo crucificado de yeso, de tamaño regular. Encomienda su alma mientras suspira en el ardor de sus ojos y sus pulmones agrietados: sabe que su esposo llegará pronto y abrirá la puerta. Se prepara (o al menos así lo cree): unas piernas escuálidas, la piel reseca que se abre frente a cicatrices invisibles, porque sabe que existen, su madre lo dijo:

“Cicatrices que nadie ve pero que llevas por dentro; cicatrices para las que no sirve ninguna cura.”

Un vestido sencillo cubre su cuerpo y una sonrisa aparece pintada a medias sobre un rostro que se adivina desesperado; el cabello sucio amarrado en cola con el alambre de la envoltura de un paquete de pan, cuando todavía alcanzaba para pan.

2
Él maldice su vida porque intuye que es la única forma de seguir. Se prepara frente al Jefe para escuchar los mismos regaños de siempre: puntualidad, honradez, compromiso con la fábrica... en esa voz que parece gorilear desde un interior hueco como panza de tambor. Aprieta los puños sobre el escritorio porque sus dientes ya no resisten. Quisiera levantarse de la silla, pararse frente al gorila de traje y escupir en su cara. No lo hace: lo piensa y elimina el pensamiento de su mente, aprende a sobrevivir mediante el olvido.

El Jefe Domínguez abre aún más los ojos, se echa para atrás en la silla casi presidencial, regresa a su posición original, entrelaza sus finos y delgados dedos, manicura incluida, estética fina, mientras un ligero viento levanta algunas de las canas que ya pinta en el escaso cabello arriba de las orejas. Dice así, gorileando, con la paciencia de un mono sabio: “Señor Martínez: disculpará que sea yo quien tenga que darle la noticia…”

“Por fin se va a atrever el infeliz”, piensa él mientras mueve la cabeza más por obediencia que por entender las palabras del sensacional jefe.

“Créame que siento una muy profunda pena… amigo.”

3
“¿La vida?, ¡sabes acaso lo que es mi vida?, ¿sabes lo que ha sido nuestra vida?, ¿entiendes?”, alguien podría asegurar que Ella habla con el Cristo de yeso: los gestos que hace cada que pronuncia una palabra son como cuando hablas con alguien, como cuando esperas respuesta de tu interlocutor. Aprieta el cuello de Cristo; repentinamente quisiera aventarlo contra el suelo.

Talla sus ojos, y cuando quita las manos alcanza a ver borrosa la cabeza del Cristo, como si se tratara del Cristo de los marineros que se encuentra en el fondo del mar, como si Ella fuese una hermosa sirena que nada a sus anchas por donde se le pegue la gana. “¡Cabrón!”, grita frente al cuello apretado de Cristo.

4
Por debajo del escritorio Él juega con sus pies. Jefe Domínguez clava su mirada y Él se quita ese zapato que le viene dando tantas molestias desde que comenzaron las primeras lluvias, ese zapato hipopótamo que traga y traga agua por la boca descocida de enfrente. El Jefe Domínguez frunce el ceño y pregunta: ¿a qué huele?, Él regresa, lleno de vergüenza, el pie al hipopótamo.

“Dígame, señor Martínez… ¿usted es casado, verdad?”

5
Si pudiera vestir al Cristo con ropas distintas le pondría un traje de gala, pero en cuanto intenta arrancar ese feo atuendo que siempre lleva se queda con los dedos manchados de yeso.

El Cristo de los marineros en el fondo del mar: sus ojos se abren y quitan ola tras ola, ola tras ola… “¡Cabrón!”, repite y su voz se parte en pedacitos, mientras un latigazo de fuego recorre su garganta, traquea, estómago.

6
“Julia es mi esposa, pendejo, y sí, sí estoy casado”, es lo que quiere responder y sólo mueve la cabeza para decir que sí.

“¡Ah, señor Martínez!, ¿es usted feliz?”

“¡Sí, sí, hijo de la chingada!, si la felicidad significa vivir en un barrio jodido donde sólo esperas que alguien te meta un balazo, comer una vez al día y trabajar horas extra para comprar pinches hipopótamos que se hunden”, piensa y otra vez se censura. No importa: a muchos compañeros les sucede lo mismo.

“Oficina de te callas el hocico”, llaman a la oficina del Jefe Domínguez.

7
Hay torpeza en sus movimientos y cae con la imagen de su Cristo de los marineros. Rueda hasta chocar con una de las patas del comedor y su vestido se alza ligeramente: queda frente a la única ventana, sellada previamente con cinta canela. Intenta abrir los ojos y no puede. Una culebra en su garganta vibra, sobrevive.

8
Quiere escapar de ahí, ir a casa y ver a Julia, decirle que ella de ninguna manera es un estorbo. El Jefe Domínguez toma sus manos y Él piensa que es puto, seguramente le va a tirar la onda y le va a decir que si quiere un aumento de sueldo se tiene que empinar ahí mismo, montado en el escritorio… “¡pinche puto!”, y el Jefe Domínguez inclina la mirada, menciona una desgracia con su esposa (“¿Julia, verdad?”) y da su más sentido pésame.

9
Es una hermosa sirena. Ola tras ola, ola tras ola. Se sumerge, patalea, avanza. Siente cómo las olas comprimen su cuerpo. Abre los ojos y su mirada está borrosa, borrosa, mientras sus entrañas explotan y toda ella intoxicada por el gas de la estufa queda frente a su Cristo de los marineros.

Pandora o la Niña Mal

Por Cristina Hernández Magaña

Pandora fue la primera mujer, según la Mitología Griega. Con ella Zeus pretendía castigar a Perseo, ya que había robado a Helios el secreto del fuego y se lo había entregado a los hombres. Zeus le pidió a los otros dioses que colaboraran en la manufactura de Pandora así que la hicieron bella, fuerte, inteligente, curiosa, elegante, suspicaz y coqueta, de esta manera cualquier hombre podría enamorarse de ella, sin embargo también la hicieron curiosa y engañosa (no todo podía ser perfecto). Perseo alertó a su hermano Epimeteo de que no aceptara regalos de los dioses, sin embargo, al ver a Pandora, Epimeteo se enamoró de ella y decidió desposarla. Zeus le dio a Pandora, como regalo de bodas, un ánfora cerrada y la hizo prometer que no la abriría, Pandora como mujer curiosa y rebelde, la destapó y de ella salieron todas las desgracias del Mundo: la guerra, el odio, la tristeza, la envidia y la muerte, entonces Pandora se asustó y cerró la caja dejando dentro la esperanza. Curioso es que la esperanza fuera considerada por los griegos una desgracia. De ahí procede el dicho de que la esperanza es lo último que se pierde.

Pandora fue curiosa y desobediente, parece ser una mujer que se pregunta qué hay mas allá, su hambre de conocimiento rebasa los límites, es tan rebelde e imprudente que se le califica como una mujer mala; el silencio y el sometimiento no parecen ser características de esta mujer que sirve a la mitología como “chivo expiatorio”. Pandora da fundamento a la creencia de que las mujeres somos las culpables de todos los males de este mundo.

Pandora en la actualidad sería una malvada, una mala influencia para las “niñas bien” las cuales cumplen al dedillo lo que se espera de ellas, tienen metas en esta vida que van acorde con el consumismo, la belleza plástica y las expectativas sociales de “DEBES de tener”: Ya sea “un buen marido que te valore”, “unos buenos hijos”, inclusive “un buen empleo”, “una buena casa” o una carrera profesional.

“Tu problema es que no sabes obedecer”, cuántas veces durante mi vida he escuchado esa frase, “Tienes problemas con la autoridad”, “Deberías aprender a quedarte callada”. Desde mi infancia escuché que debía obedecer, ser una niña buena y sumisa, más de una vez mi madre me dio una bofetada por no “saber callarme”. Recuerdo en particular una maestra de bachillerato que me amenazó con reprobarme si no la obedecía y me quedaba sin participar en sus clases porque la ponía en aprietos. El único novio considerado un “buen partido” que tuve en la adolescencia me condicionó su amor a cambio de mi obediencia a sus creencias religiosas. No sé obedecer, no hice nunca nada de lo anterior y perdí novio, escuela, la admiración de mi familia y mis amigos a quienes escuchaba decir que “tiraba mi futuro a la basura”; a cambio, gané libertad de acción y de pensamiento, libertad que es hasta hoy mi bien más preciado. Al igual que Pandora, mi gusto por el conocimiento me ha llevado mas lejos, me ha enseñado que no es en las aulas donde más se aprende, no es guardando silencio como mejor voy a conocer mi entorno y a los que me rodean, sometiéndome a la opinión de una pareja, unos padres, un jefe o unos maestros quizá obtenga un titulo, dinero o amor, pero para mí, la libertad no tiene precio, elegí libremente la vida que llevo hoy como madre y esposa. A pesar de ser considerada “ama de casa”, no asumo culpas ajenas, no me someto en silencio, no obedezco a nadie que no sea la voz de mi corazón y cuestiono frecuentemente todo lo que me rodea.

La Ciencia tiene su base en la curiosidad y las mujeres somos científicas por naturaleza. Los hogares son laboratorios de alquimia donde ocurren los más variados experimentos dirigidos por las mujeres. Las cocinas, la bolsa de cosméticos, los dormitorios y los hijos son nuestras cajas de Pandora donde salen los secretos ancestrales guardados en lo más recóndito de nuestra alma y el hecho de que dichos secretos sean bendiciones o maldiciones depende de la actitud del observador. No pongo en duda el que las mujeres seamos responsables de muchos males que aquejan a la humanidad pero también somos responsables de la gran mayoría de los bienes, en especial estas “niñas mal” que somos líderes, que no nos aferramos a los límites establecidos y que buscamos nuevas rutas para resolver los conflictos.

La atracción que encuentran los hombres en las mujeres “malas”, va de la mano de la culpa que produce dicha atracción. Si las “niñas mal” son culpables, el sentirse atraído por estas también lo convirte en un mal hombre o en dado caso en un pelele manipulado y victimado por la malvada vampiresa que sólo se aprovecha del incauto e ingenuo. Y muy a pesar de esta primicia, los barones invariablemente se sienten atraídos por las feme fatale que despiertan envidia y miedo, atracción y culpa, seducir a una de estas mujeres es casi considerado un triunfo sobre el mal; es difícil relacionarse sanamente en una sociedad donde eres juzgada como “mala”.

Ser una malvada no es fácil y si tú te consideras una, debes crear tus propias normas, es necesario desprenderse de la culpa que te persigue en cada decisión que tomas, aceptarte y amarte como un ser curioso, independiente, responsable y por qué no, reconocerte como alguien inteligente. Todos estos calificativos serán criticados, puestos a prueba y cuestionados frecuentemente, aparentemente existe una regla en nuestra sociedad y esta es que “nadie que vaya en contra de las reglas establecidas puede ser feliz”, pero para ser congruente conmigo misma tampoco esta regla obedezco.

Eva: El uno conjugado

Por Ximena De la Cueva

Sobre la base que proporciona la Biblia, como libro histórico, la imagen, naturaleza y significado de Eva coinciden en identificarla como la primera mujer, el primer óvulo factible. Dios hizo al hombre en el quinto día de la Creación para poner orden en el Paraíso Terrenal y después de que este primer hombre, llamado Adán, diera nombre a cada una de las criaturas que con él habitarían el Paraíso, se durmió por cansancio. Dios aprovechó y posiblemente hasta provocó el momento para extraerle una costilla y de ahí formó a Eva, la que sería su compañera.

Ambos compartieron la situación paradisíaca de la desnudez, que incluía seguir los designios de ser una sola carne, hasta que el demonio paseó ante Eva la posibilidad de desatender otros designios divinos donde se hablaba de no tocar los frutos del Árbol de la ciencia del bien y del mal, muchos menos llevárselos a la boca. Eva probó el fruto y se lo ofreció a su marido, quien también lo probó.

Esto provocó que Dios los juzgara por separado y a Eva le dijo, a manera de castigo:

“Multiplicaré los trabajos de tus preñeces.
Parirás con dolor los hijos
Y buscarás con ardor a tu marido,
Que te dominará.”

Después los expulsó por su desobediencia y una vez fuera del Paraíso, Eva tuvo con Adán varios hijos, aunque los nombres que da la Biblia son sólo Caín, Abel y Seth.

Aquí termina la historia, aunque para ser más precisos habría que decir que es este el punto donde se ubica, incluso geográficamente, el principio de todo lo que, como occidentales y cristianos, somos sobre la faz de la Tierra, para conservar la terminología bíblica. Eva, la primigenia, que sentía por vez primera e inaugural, la arena y el agua bajo su planta, recibió como castigo por parte de su amado creador, el deseo, el dolor y la muerte.

Habría que pensar que en un sitio como ese, en el que, según diferentes estudios, permanecieron Adán y Eva entre uno y siete días, había tiempo para la meditación, la filosofía y la contemplación, sólo que la inocencia les impedía considerar la viabilidad del cambio de perspectiva y por lo mismo, de conciencia que les hiciera saber que esas largas horas de reposo y retruécanos mentales eran el antecedente de tesis filosóficas de Hipona o de Sor Juana.

Eva fue dotada, de inicio, de curiosidad para poder ser la recolectora por excelencia, indispensable para acompañar al hombre inaugural. No sería cazadora ni pescadora, su primera labor fue segar lo que Adán aún no sabía que podía domesticar por medio de la siembra y aún era silvestre, como ellos. La Eva original fue recolectora y Adán, el macho alfa que salía a cazar cada tercer día. Eva recorría larguísimos trayectos para conocer el terreno y a cada uno de sus habitantes, animales y vegetales con sus coloraciones, texturas y efectos sobre sí misma. Ella era la medida de todas las cosas. Con un poco más de tiempo, se hubiera apellidado Linneo y habría hecho las cruzas pertinentes para perpetuar no sólo su especie, sino muchas otras novedosas y atractivas a los comensales paradisíacos.

En sus andanzas, Eva conoció al demonio Asmodeo (según algunas versiones) o a cualquier otro (que lo decida quien lea estas líneas), lo mismo que a los querubines y demás criaturas mitológicas. Sin embargo, fue Asmodeo quien gozó de su compañía y plática cotidiana, pues los demás seres alados y celestiales carecían de cerebro y voluntad, y eso a Eva le desagradaba, pues era imposible discutir o aprender algo de ellos. Sucede que empezaba a llamarle la atención esa capacidad alterna de ver y caminar un tanto más allá de los límites, siempre para proveer y encantar a su otra parte, con el que sin conflicto, era uno.

Eva tenía diario, frente a sí, la perfección histórica y biológica; qué más podía hacer si no sucumbir a las palabras de la serpiente que era una magistral narradora de historias, pues conocía al Creador antes que ella y lo había escuchado trabajar sobre su misma obra. Sabía de las posibilidades eróticas de Adán por las pláticas de Dios consigo mismo, y el demonio bífido se lo comentó veladamente a lo largo y ancho de las noches y los días. Sin mayores reflexiones, llegó a la conclusión de que si Dios era la fuente primordial del conocimiento, y todo eso en conjunto había tomado forma en su compañero, era lógica su fascinación por él y su apertura a las historias demoníacas que abrían puertas al conocimiento alterno de Adán. Pasaron los días que la serpiente tenía perfectamente cuantificados, finalmente se acercó más lascivamente que de costumbre a Eva y le susurró el ilustre ensalmo contra la ignorancia: “No moriréis; es que Dios sabe que el día que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal.” Eva intuía (como otra forma de conocimiento), como parte de su feminidad, que el demonio decía la verdad y si algo quería ella, era quitarse la venda de los ojos para ver al verdadero Adán que tanto le había descrito la serpiente, tener la posibilidad de conocer, de aprender verdades y decidir cuáles creer y emitir juicios de cualquier naturaleza a voluntad.

Por otro lado, cuánto tiempo habría aguantado Adán observando, sintiendo a Eva sin desear cubrirla para después descubrirla y poseerla. El deseo invade, para empezar, el pensamiento, que es el que en primera instancia Yahvé tenía controlado. Una vez libre, fue posible la imaginación y la búsqueda de universos corporales. Eva le había dado la vista.

Una vez fuera del Paraíso, Eva pudo someterse voluntaria e irónicamente, a un Adán ahora capaz de transformarse y transformarla, de hacerla concebir no sólo por mandato, sino por voluntad y por fallas en los cálculos lunares.

Al saberse alegoría, y que su existencia perviviría, Eva decidió, finalmente, otorgar a su marido la llave de su propio paraíso y fue entonces cuando comenzó el verdadero caos, porque Adán no pudo evitar masacrar a su complemento. La violencia hizo presa de su corazón, ya de por sí cautivo y sometió a cuanta Eva conoció a diestra y siniestra. Eva supo, desde entonces, que ese camino sería el verdaderamente arduo, pues habría que luchar por años contra sí misma para evitar repetir patrones que la encerraban en una burka o en los pasillos de las delegaciones de policía, donde se le interroga por haber provocado violaciones multitudinarias y asesinatos al norte de países amplios y fervientes.

Eva permanece en la búsqueda, en la gestación de un mundo en el que la verdad sea empleada, no regalada; utilizada, no ocultada y mucho menos condenada.

Soy Lilith

Por Karini Apodaca

Soy Lilith, la hermosa y libre, nadie podrá entender jamás el gran poder que tengo sobre mi amante Creador; que si bien creó a Adán, la pasión que siente por mí lo llevó a darme el privilegio único de llamarle por su nombre.

Sólo yo puedo hablar de lo que es ser el total de sus ideas y anhelos hechos carne y pensamiento humanos, Adán nunca quiso entenderlo, se negó a paladear las mieles del divino placer de mi sexo, insistentemente trató de subyugar mi esencia hasta llevarme al cansancio. Cualquier lugar, por muy inhóspito que sea, siempre será mejor que la jaula de oro llamada paraíso, donde insistía en tenerme prisionera y limitada.

Mi voraz e insaciable vientre ha dado pequeñas degustaciones de lo que mi Creador me ha regalado, y aunque ustedes insistan en negarlo, les guste o no, soy su favorita, la más amada de sus creaciones.

Fue Él quien me liberó, dándome alas para huir de tan pusilánime amante, y es Él mismo quien me ha permitido hacer y deshacer.

Suele llamarme caprichosa, pero nunca me ha negado nada.

Huí del Edén cuando llegué al límite, traté de entender a mi esposo y de enseñarle todo lo que yo conocía del erotismo y sensualidad que de mi amante Creador aprendí a paladear. ¿Lo dudan? De quién más podría yo haber aprendido del placer sino de su propia esencia, siendo su imagen y semejanza, ¿cómo ser distinta a Él?

Soy ese ser que todo hombre anhela en su lecho, fogosa y entregada a mi emancipada vida; devoro sus corazones después de alimentarme de su fluido vital, porque sería cruel dejarlos vivir perdidos en la melancolía de conocer el gozo que jamás volverán a poseer; mi cuerpo bellamente modelado por manos deseosas de lograr la figura más bella y grácil del universo es la fuente de placer más grande jamás conocida, nadie ha podido resistirse a beber de ella.

Mi castigo, por llamarlo de alguna forma, no fue la matanza de mis hijos para obligarme a volver con Adán; los hombres borraron mi nombre de su historia y le dieron a Eva el lugar de esposa, creo que se lo merece, una mujer temerosa y dócil cuyo único pecado fue dejarse convencer de que al comer del fruto prohibido ayudaría a su marido a tener un mejor lugar en la Creación. Y ahí está el resultado: la castigaron dándole sufrimiento en cada parto y siempre estará bajo la tutela de un hombre. Si mi castigo fue quitarme el título de “señora de…”, se los agradezco infinitamente, vivo la vida a mi modo, no sufro, me quedo con lo mejor de cada amante y sigo gozando los privilegios únicos que me da ser la más bella y emancipada criatura jamás imaginada.

Vivo en la delgada línea de la duermevela, las más intensas fantasías siempre son alimentadas por mi recuerdo. No pude haber pedido más.

junio 29, 2010


Transtornos Mentales

Narcisimo, toda una tragedia griega

POR Redacción

Los trastornos de personalidad no representan una patología per se, sino una forma de ser e interpretar la realidad de la circunstancia social que se vive.

Historiadores, filósofos, sociólogos y analistas sociales en general, coinciden en afirmar que podemos estar viviendo la cúspide del narcisismo como un reflejo de nuestra cultura.

Si el comportamiento narcisista es cada vez más frecuente, se debe a factores psicoculturales en la actualidad, un capitalismo voraz con sus manifestaciones como son: un sistema democrático-autoritario, la globalización económica, la sociedad de consumo, la comercialización, la competitividad, la búsqueda del éxito cuantificado en bienes materiales, el postmodernismo, los libros de superación personal y la información mediática, factores que, entre otros, han filtrado nuestras ideas hasta identificar las necesidades como propias sin cuestionarlas, sin buscar otras opciones, lo que significa la pérdida de la libertad y el vacío existencial. El hombre, como dice Giovanni Sartori “ha dejado de ser homo sapiens para convertirse en homo videns”.

Narciso, una flor
El origen del concepto narcisista proviene de la mitología griega. Concretamente del mito de Narciso. La versión más antigua la aporta Ovidio (43 a. C.) en su libro III de Las metamorfosis.

La leyenda cuenta que Narciso era el hijo de la ninfa Liríope, fruto de la violación del dios del río, Cefiso. Su madre consultó al adivino Tiresias sobre el futuro de su hijo. Él le vaticinó que viviría una larga vida, a menos de que llegara a conocerse a sí mismo. Desde joven, su extraordinaria belleza atraía a jóvenes y muchachas. Su orgullo le hacía rechazar con desprecio e indiferencia a todos los que le amaban. Una de las desdeñadas pidió clemencia y castigo a Némesis, la diosa de la venganza. Ésta, castigó a Narciso haciendo que al inclinarse a beber de una fuente, observara su imagen en el agua y se enamorara instantáneamente de su propio reflejo. Esto le llevó a consumirse por su pasión y murió, transformándose después en una flor que se llamaría Narciso.

Cómo reconocer a un narcisista
No siempre los personajes cotidianos padecen un Trastorno Narcisista de la Personalidad como patología psiquiátrica. Convivimos con muchas personas con rasgos narcisistas. Se encuentran en todas partes, ya sea en nuestros centros de trabajo, en las figuras públicas de los noticieros, en el espectáculo e incluso en nuestra vida privada; puede ser la persona que no deja de hablar de sus planes y éxitos sin dar el turno de la palabra al interlocutor.
Estos son los rasgos más predominantes en una personalidad narcisista:
*Carencia de empatía; incapacidad o resistencia a identificarse, reconocer o aceptar los sentimientos, necesidades, preferencias, prioridades y elecciones del otro; lenguaje corporal altanero; la postura física exuda superioridad, señorío, poderes ocultos, misterio, estudiada indiferencia, entre otros. Aunque el narcisista suele mantener el contacto visual, se abstiene de la proximidad física (conserva su territorio), su actuación social puede ser bromista y condescendiente desde una posición de supremacía.
*Concede el privilegio de su presencia. Puede mantenerse como simple observador, se siente merecedor de trato especial. Siempre trata de obtener consideración de algún tipo: no esperar en las colas, o que el psicólogo le considere “distinto”, hablar directamente con gente de autoridad pasando por alto secretarias y porteros o conseguir condiciones de pago especiales y a medida. También suele requerir al maitre en el restaurante o monopolizar al camarero. En caso de que se le nieguen estas prebendas reacciona coléricamente y con indignación, idealización o devaluación.
* El narcisista clasifica instantáneamente a su interlocutor, idealizándolo o devaluándolo, todo depende de si éste posee potencial como “suministro de alimento para su ego”; si no es así, puede ser humillante e hiriente.
*Pertenencia al club. El narcisista necesita y trata de “pertenecer” a todos los grupos. Por ejemplo, si está hablándole al médico, de entrada le dice que no ha estudiado medicina, para seguidamente darle un discurso versado sobre el tema de consulta. De este modo intenta dejar al profesional impresionado por su inteligencia excepcional. Jamás reconoce su ignorancia en ningún campo, aunque suele tocar de oído y no es difícil “pescarlo”.
*Falsa biografía y fanfarronería. Su discurso está plagado de “yo”, “mi” y “mío”. Se describe como inteligente, o rico, o humilde, o intuitivo o creativo, pero siempre en grado excesivo, no plausible y extraordinario.
*Su biografía suena excepcionalmente rica y compleja. Sus logros denotan desproporción con su edad, educación y renombre.
* Su condición real es demostradamente incompatible con sus asertos. Muchas veces sus fantasías y mentiras se detectan con facilidad. Desliza nombres de gente importante y se apropia de las experiencias y éxitos de los demás.
*Su lenguaje es desprovisto de emoción. Le gusta hablar sobre él mismo y de nadie más que de él. No se interesa por los demás o lo que tienen que decir, a no ser que sean potenciales “suministradores de alimento para su ego”.
*Se muestra aburrido, desdeñoso e incluso enfadado si abusan de su preciado tiempo. En general el narcisista es impaciente, se aburre fácilmente y distrae su atención si no es él el tema de la conversación.
*En caso de que alguien se interese por sus emociones, el narcisista suele hablar en tercera persona, intelectualizar o ironizar. Muestra una extremada seriedad y reverencia por sí mismo. Puede denotar un excelente sentido del humor, irónico y agudo, pero raramente a costa de sí mismo. La importancia de su misión en la vida es cósmica, de consecuencias globales. Por ejemplo, si es científico, su investigación es crucial para la humanidad y va a revolucionar la ciencia.
*El narcisista se ofende fácilmente y se siente insultado. Cualquier comentario puede ser interpretado por él como despreciativo. Su tiempo es más valioso que el de los demás y no puede desperdiciarse en las relaciones sociales.

Óscar Wilde, todo un narciso
Si tuviéramos el propósito de designar al más digno representante del narcisismo, nada mejor que Óscar Wilde. Para acaparar la atención que necesitaba, a Wilde –sin duda el autor de mayor ingenio de la lengua inglesa– no le bastó con escribir la mejor pieza teatral (La importancia de llamarse Ernesto), la mejor novela (El retrato de Dorian Gray), el mejor libreto de ópera (Salomé), el mejor cuento de hadas (El príncipe feliz) y el mejor poema (Balada de la cárcel de Reading) de su época. También tenía que ser el mejor dandi de su tiempo, parecido a Tom Wolfe, Truman Capote o Dennis Rodman. Y, al igual que Wolfe, Capote y Rodman, se hizo famoso por ser como fue. Wilde usaba brillosos trajes color púrpura y llevaba una enorme flor en el ojal. Abogaba por un movimiento estético denominado "el arte por el arte mismo", que se limitaba a centrar la atención en el artista sin preocuparse demasiado por el significado o la moraleja de la obra.

Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde era irlandés, hijo de un cirujano famoso y mujeriego y de una extravagante poetisa que alentaba las andanzas de su hijo, las cuales tenían por objeto llamar la atención. Se casó con una joven tranquila y correcta con quien tuvo dos hijos varones. A los 30 años aproximadamente comenzó a tener una serie de encuentros amorosos y sexuales con hombres jóvenes, algunos de ellos "chicos de la calle". En ese contexto conoció a la persona más peligrosa de quien podría haberse enamorado, Bosie, un joven malcriado, extravagante y desatinadamente histérico que era hijo del homofóbico con mayor tendencia homicida de toda Gran Bretaña. Bosie era Lord Alfred Douglas y su padre el marqués de Queensberry, el rústico inventor del reglamento del boxeo.

Durante un par de años, Wilde, que en ese entonces rondaba los 40 y era una de las personas más famosas de Gran Bretaña, llevó adelante abiertamente su relación con Bosie, con lo cual provocó el antagonismo del retrógrado padre de aquél. Finalmente, cuando Queensberry lo acusó de "sodomita", Oscar tomó la insensata decisión de demandarlo por difamación, como se lo había exigido Bosie. Queensberry llevó a la corte a un grupo de jovencitos que dieron testimonio de las andanzas sexuales de Wilde, así que la corona desechó de inmediato la acusación hecha contra Queensberry por difamación, procesó a Wilde y lo acusó de sodomía y de indecencia alevosa. Bosie se fugó.

Genio y figura…
Todos intentaron convencer a Wilde de que se fuera del país, pero él, obstinado, se negó. Como de costumbre, se deleitó con la atención acaparada. Mientras el mundo observaba con horror, Oscar se subió al estrado a hablar sobre la pureza del amor griego entre hombres jóvenes y maduros. Recitó el poema de Bosie sobre el "amor que no se atreve a decir su nombre". Y después mintió con respecto a sus relaciones sexuales. Se estaba comportando con su habitual actitud excéntrica y arrogante y, poco a poco, agotó la paciencia de todos. El primer tribunal no llegó a una decisión unánime, pero el segundo lo condenó a dos años de trabajo forzado.

Wilde quedó destrozado y, al poco tiempo, también en bancarrota. Su madre y su esposa fallecieron durante su estadía en la cárcel. (Como dijo en la Balada de la cárcel de Reading: "Pero todos los hombres matan lo que aman, oíd, oídlo todos: algunos, lo hacen con una mirada amarga; otros, con una palabra lisonjera. ¡El cobarde lo hace con un beso, el valiente con una espada!".) Jamás volvió a ver a sus hijos. Pero pasado el mal trago, regresó a Bosie, al menos por un tiempo. El joven enseguida se cansó de Oscar y lo echó a patadas. Wilde –que había escrito que "Una pasión inmoderada por el placer es el secreto para ser siempre joven"– murió en 1900 a los 46 años. Bosie se volvió heterosexual, se casó y murió a una edad avanzada.

La tragedia de Wilde suele atribuírsele a su homosexualidad antes que a un bocón al que le tocó vivir en una época de "esto no se dice, de esto no se habla". Como alguna vez dijera Wilde: "En este mundo sólo existen dos tragedias: una consiste en no conseguir lo que uno quiere; la otra, en conseguirlo". Él consiguió lo que quería. "Todos los hombres han vivido su propia vida y han pagado un precio por ello. Lo único lamentable es tener que pagar tantas veces por un sólo error." Lamentablemente, Wilde nunca llegó a ver el precio que pagaron su madre, su esposa, sus hijos y sus amigos del clandestino mundo gay por las indignantes andanzas que él emprendió intentando llamar la atención.

Pero, como el artista bien sabía, él era el "derrochador de su propio genio" y la vida de vicisitudes que llevó fue la más extravagante de sus creaciones. La tragedia de Oscar Wilde fue pensar que era la única persona verdadera sobre el escenario.

Fuentes.
www.psiquiatria.com por Isabel S. Larraburu
www.redsistemica.com.ar por Frank Pittman

Obsesión/Compulsión: Experimentar la contradicción

Por Ximena De la Cueva

Las caras del conocimiento y del control de las situaciones son a veces demoníacas; pueden hacernos virar la mirada o provocarnos fascinación y llevarnos a permanecer absortos ante ellas para sucumbir a sus caprichos.

Como miembros de la sociedad, tenemos roles específicos por interpretar y, si de manera consciente además de voluntaria, pertenecemos a las de Occidente, nuestras acciones se ven claramente delimitadas y podemos reconocerlas incluso en latitudes ajenas. Después de medir las tonalidades corporales, Stanley reconoció a Livingstone por sus manías y su gusto por la moda victoriana; por eso es factible decir, aunque parezca contradictorio, que a partir de estas determinantes decidimos y asumimos las formas que toma nuestro cuerpo con sus respectivos apéndices y las maneras en que se mueve por las construcciones sociales.

Como parte de la educación y la elaboración histórica de las formas de pensamiento, se nos enseña con cuáles parámetros, en qué condiciones y de qué manera es necesario llevar a cabo las prácticas de convivencia, sea con nosotros mismos o con esos que conforman el gran colectivo de “los demás.”

Cuando en la paz de estas prácticas, que llamamos usos y costumbres empieza a gestarse una acción fuera de orden, produce un malestar generalizado, un dolor de cabeza social y dolorosamente individual para el que las aspirinas son un tanto más elaboradas y su ingesta más compleja.

El control, la estructuración y la disposición de actitudes y procederes necesarios para la convivencia, son herencias que, aunque tienen una base biológica, aderezamos con especias crecidas en las disposiciones de los diferentes grupos a los que cada quien pertenece. En este escenario es donde aparece el individuo, ese con valores neuronales diferentes, con rituales propios, con necesidades cognitivas alternas, que inserta distorsiones en las sociedades. Francisco de Goya afirmó terrible y lúcidamente que el sueño de la razón engendra monstruos y Edvard Munch fue uno de tantos artistas que encarnó el aforismo que atormenta el pensamiento.

El Desorden Obsesivo/Compulsivo alinea elementos mentales que se expresan materialmente en actitudes frente a los objetos y a la realidad tangible, como exageración, demasía y otros términos exacerbados, y los lleva a formar parte de la cotidianidad de quien los presenta. Es relativamente fácil y común concebirnos como obsesivo-compulsivos, pero para llenar la clasificación tendríamos que cumplir con requisitos menos seductores de lo que imaginamos.

Puede resultar incluso atractivo pensarnos con estos matices, pero su complejidad y falta de control simplemente puede imposibilitar la socialización; es cierto que encontramos ejemplos por demás atractivos en personajes más admirados que detestados, las aversiones las guardamos para los ordinarios y grisáceos.

La idea de un pensamiento parásito para explicar este tipo de desorden además de evocadora y generadora de poemas resulta por demás clara. A veces uno se pregunta si esa facilidad de producir palabras no nos lleva a conceptualizar de manera simplista, la fascinación que ejercen los sonidos y las imágenes con ellas relacionadas se nos enredan en las figuraciones y los imaginarios empiezan a cambiar de forma y a hacer reaccionar los espacios. Aquí es donde una vez más, el Positivismo entra a determinar las formas y los contenidos, aunque las pertenencias personales puedan guarecerse bajo llave. Tomados de la mano y sonriendo coquetos al orden, los psiquiatras y psicólogos entran entonces en escena. Resulta que la deidad pertinente los colocó en este mundo (y seguramente en otros) para restablecer el equilibrio y hacernos entrar en cintura mental y poder ser parte de nuestros grupos sociales correspondientes.

Sabemos de rituales exóticos usados para controlar todo aquello que captura al obsesivo-compulsivo y le produce ansiedad, y es en ellos donde más claramente vemos la problemática asociada. La racionalidad es entonces un elemento fundamental en situaciones que implican este desorden, que de entrada resulta problemático nombrar por su sonoridad caótica. El obsesivo necesita comprender para solucionar, actúa siempre para resolver, y es la personificación de la lucha de contrarios, su obsesión, precisamente, es contrarrestar su idea de caos específico a través de la generación y producción de su contrario; y si bien es cierto que sus acciones son repetitivas e incontrolables, es precisamente su racionalidad y complejidad de pensamiento lo que hace que el primer paso en el tratamiento sea lo actualmente se llama “Psicoeducación”. Y una vez más caemos en la suma de preguntas que endurecen los caminos a las escuelas o los reblandecen y los hacen intransitables: ¿qué tal si dentro del proceso educativo recibiéramos información y formación emocional y psicológica (con prácticas de campo incluidas)?

En este siglo que ya cumple su primera década, la certificación de la Psicología está en proceso de gestación, al menos en los proyectos de psicólogos preocupados y comprometidos precisamente por la sobrepoblación de subdiagnósticos de los más diversos desórdenes, lo cual se detecta en la cantidad de personas inmunes a tratamientos interminables y con formas de pensamiento y corazones fracturados en medio de espacios inmensos, donde la inmensidad se mide por la incapacidad elaborar destinos y voluntades.

La historia del Héroe de la Patria

Por Cristina Hernández Magaña

“Dicen que estoy loco, pero no les hagas caso; dicen que tengo esquizofrenia pero yo no soy de esos loquitos de las películas que babean y que los tienen en los manicomios.”

“Te voy a contar como empezó todo ¿si? Escúchame por favor, no puedo confiar en nadie, solo en ti. Bueno, sé que estás ocupada, pero no tardaré mucho ¿Vale?”

“Ya tiene tiempo de esto, un día por la mañana no quería levantarme, tenía frío, un frío que calaba los huesos y que venía mas de adentro que de afuera de mi cuerpo, levantarme para ir a trabajar fue un triunfo, la tienda donde vendía ropa, la que está afuera del metro Tacubaya !Esa mera! Ese día te juro que se veía más fea que de costumbre y la gente también se veía gacha, así ¡fea! hasta ganas de botar el trabajo me dieron. Había reprobado el examen de admisión a la universidad ¿te acuerdas que quería ir a la universidad? y extrañaba a mis amigos de la prepa, me sentía triste porque el Lalo y el Juanito ya ni me hablaban, ya venía mi cumpleaños, iba a cumplir 20, me acuerdo rebién porque aún escucho a ‘la jefa’ diciendo que ya no era un chiquito: ‘ya es hora de que te portes como hombre y traigas dinero a la casa’, me hubiera gustado celebrar una fiesta pero ‘pus ya ni amigos tenía y Mariana mi chava de la prepa me acababa de terminar. Estaba bien bonita, la hubieras conocido, güerita, delgadita y ‘pus me dejó.”

“¡Ya me voy a apurar!, ¿cómo que esa vieja qué? Pus era mi novia y yo la quería un resto! ese día, cuando salí de la tienda estaba bien triste y algunos chavos afuera de la casa me invitaron una chela y el toque de hierba que ‘el quete’ me invitó me hizo sentir mejor, bien chido!”

“Al otro día y los siguientes me los pasé tomando cerveza y ‘quemándole las patas al diablo’, cada día era más difícil salir de mi cuarto, lo único que se me antojaba hacer era estar con mis amigos y fumar mariguana, mientras estaba con ellos ya no importaba lo que ‘la jefa’ dijera, o si Mariana ya se estaba cogiendo con otro, me di cuenta que ya no me sentía triste, tampoco tenía razones para reírme, es más ya no sentía nada, no tenía a nadie con quien me interesara hablar y pues tampoco nadie me hablaba.”

“¿Cómo que tú sí?, ¿Si tú nunca vienes ni me llamas? Bueno, déjame continuar, entonces pues como que oía que alguien me hablaba, así quedito, bien bonito al oído y pues comencé a platicar con mi sombra ¿crees? sí, ¡mi sombra! ¡neta! Mi sombra antes era bien divertida, me hacía reír mucho y me contaba cosas chistosas, pero por las noches la sombra se muere ¿sabías? Si pues como no hay sol, la sombra se muere, entonces cuando el miedo de morir espanta a la sombra ella se vuelve mala, muy mala y cada noche era peor, se volvía más maldita y ahora siempre es bien perversota y siempre me susurra cosas al oído.”

“Ella también es muy chingona y me explicó cómo Mariana nunca me quiso porque se puso de acuerdo con los de la calle para ponerme un cuatro, ellos, mis propios amigos me quieren envenenar, saben que el presidente de la República me ha encomendado una misión muy importante que hará que el País sea una potencia mundial, ¡Vamos a ser como los gringos! Él me contó el secreto. ¡Oye! ¿Me estas escuchando? Ah, creí que habías colgado.”

“El presidente sabe que tengo una inteligencia superior, sabe que soy bien chingón, así que me contó todo y ahora sólo él y yo tenemos el secreto que salvará al país; ellos están celosos, hablan de mí cuando creen que no los escucho pero mi sombra y yo nos reímos de ellos que creen que no sé lo que planean. Mi sombra me dice que debemos partirles su madre antes de que hagan algo, ¡ellos no pueden poner mi misión en peligro! Sé que quizá a la hora de los putazos esto se ponga de a peso y me maten, o con suerte yo me eche a uno primero, pero me los voy a abrochar, mi País merece que corra sangre con tal de que México sea como Estados Unidos ¡vamos a ser bien poderosos!, los secretos que me contó el presidente se irán conmigo a la tumba.”

“¡Que no!, ¡no estoy jugando! Déjame terminar esto es serio.”

“Mi ‘jefa’ me llevó dizque a un doctor, pero sólo era un espía que quería sacarme información, yo no le dije nada y mi sombra está orgullosa de mí, pero el hombre le dijo algo a ella y ahora ‘la jefa’ está llorando y dice ‘¡no es posible! ¡cómo es que no me di cuenta nunca!’ dicen que estoy loco, que tengo esquizofrenia y paranoide algo, suena bien raro, pero solo lo hacen para ver si le sacan algo a la vieja.”

“¡No!, ¡tú no llores! oye no llores, necesito que sigas escuchando.”

“Bueno, te decía que mi mamá está llorando y creo que quizá los descubrió, ahora ella sabe de sus planes también; mi sombra me dijo que tal vez ‘la jefa’ también está involucrada en el complot que hay en mi contra. ¡Putos! Todos son unos putos, van a querer darnos una calentada a mi sombra y a mí para sacarnos la verdad, no puedo confiar en nadie, sólo en ti, me acuerdo que cuando era chiquito tú me cuidabas, mi sombra está muy segura de que aunque la torturen, ella no dirá ni una palabra, pero duda mucho que yo pueda soportar la tortura, me dijo que te llamara para despedirme porque esto ya valió verga, opina que es mejor morir por la Patria con honor, a andar de chiva y traicionar la confianza que el presidente ha puesto en mí al contarme su secreto. Es por eso que estoy subiendo a la azotea en este momento.”

“¡Escúchame!, deja de chillar y no me interrumpas. Te estoy contando esto para que le digas al presidente que no lo defraudé, tú serás testigo de que nunca traicioné a nadie. Ya llegue a la cornisa.”

“Gracias hermanita por escucharme, diles que tu hermano fue un héroe de la Patria, tengo que colgar. Adiós.”